Belleza y cosmética · CGI + Film IA · 2026
Un spot de belleza de 15 segundos para una marca que no existe. Sin set, sin rodaje, sin modelo: el producto construido en CGI, el talento generado con IA, cada plano dirigido.
Sobre el proyecto
Una campaña de belleza completa, sin un solo día de rodaje.
La premisa
Un spot de belleza es de los formatos más caros que una marca puede encargar. Set, talento, equipo, un día de rodaje, y eso antes de post. Queríamos ver qué quedaba si quitabas todo eso.
AQUASKIN es una marca que no existe. La inventamos para que nada quedara fuera de alcance: el producto, el packaging, la modelo, la luz. Quince segundos, cinco planos, sin rodaje.
La pregunta nunca fue si se podía hacer. Era si aguantaría al lado de una campaña real. Y la respuesta que buscábamos no va de calidad, que se da por hecha. Va de lo que se vuelve posible antes de que exista un presupuesto: el spot que se cae en la presentación porque el rodaje es demasiado caro, el concepto que nadie enseña porque no hay nada que enseñar.
Proceso y metodología
AQUASKIN es un spot conceptual de iniciativa propia, creado para demostrar lo que un pipeline híbrido puede entregar de principio a fin. El frasco está modelado, texturizado y renderizado en Blender, de forma que cada etiqueta, cada reflejo y cada ángulo de cámara son exactos y repetibles: el nivel de control que una marca necesita sobre su propio packaging. El trabajo de fluidos está simulado y renderizado, no generado: cuando un líquido tiene que comportarse de forma creíble alrededor de un producto, se construye. Los planos de talento están generados con IA y dirigidos plano a plano, después recortados, compuestos sobre fondos renderizados y etalonados en DaVinci Resolve para que los cinco planos lean como un mismo rodaje. Lo que cambia este pipeline no es la calidad, sino lo que se vuelve posible antes de que exista un presupuesto: el spot que se descarta porque el rodaje es demasiado caro, el concepto que nunca se presenta porque no hay nada que enseñar.
Dirección de arte
Una sola regla decidió cada plano. Lo que la marca posee se construye. Lo que es atmósfera se genera.
El frasco es la marca, así que está modelado y texturizado en Blender. Una etiqueta tiene que ir exactamente donde la marca dice que va, y tiene que caer en el mismo sitio en el plano uno y en el plano cinco. La generación no puede prometer eso.
El fluido es comportamiento, no decoración. El líquido moviéndose alrededor de un producto es lo que el espectador comprueba sin saber que lo está comprobando, así que se simula y se renderiza, no se promptea.
El talento es atmósfera. Piel, pelo, una mano levantando un frasco. Ahí es donde la generación se gana su sitio, y donde la dirección tiene que ser más estricta. Unas cien generaciones por plano, de las que sobrevive una. El trabajo no está en el prompt, está en el descarte.
Resultado
Quince segundos. Cinco planos. Dos semanas desde el archivo vacío hasta el etalonaje final, sin set, sin equipo y sin un solo día de rodaje.
Lo que se lleva de esta pieza es la regla, no el render. La división entre lo que se construye y lo que se genera vale para cualquier producto que tenga que seguir siendo reconocible: un frasco, un reloj, una zapatilla, un dispositivo. El objeto de la marca nunca se genera. El mundo de alrededor normalmente sí.
Para una marca, eso cambia dónde va el dinero. Los conceptos se prueban a calidad final antes de que nadie se comprometa a un rodaje. Una campaña se localiza o se amplía meses después sin volver a juntar al equipo. Un producto que cambia de tono o de packaging no necesita una producción nueva, necesita un render nuevo.






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Ubicación
España